8 de enero de 2009

¿Quieres ser Jude Law?

Quiere ser Jude Law. Él Quiere ser Jude Law en esa película en que es administrador de un café muy de película, porque nunca hay clientes y siempre está por cerrar. En verdad, querría ser cualquier actor, pero quiere ser Jude Law porque es el protagonista de la película que terminó de ver hace un rato. En verdad, quiere ser un personaje de película. Quiere ser otro. Quiere ser un otro a quien le pase algo. Porque hace algunas semanas que está encerrado en casa, y cuando alguien se encierra en casa no pasa nada más que la rutina. Y la rutina se convierte en un rito odioso. Y los ritos odiosos, y las rutinas de mierda, no son historias para contar. Porque es distinto que a Jude Law no le pase nada, porque, como es película, al final seguro algo le ocurre.

Ël, sin embargo, llegará al final del día sin que le haya ocurrido nada. O sí, porque cuando no pasa nada, todo ocurre: el café de la mañana, la tostada. Y ocurren lentamente. Y luego -hasta la madrugada- le ocurre el libro de medicina que debe corregir para entregar antes de que acabe el mes. A ratos ocurre que come. A ratos, acaricia a sus perros.

Pero claro, ahora quiere ser Jude Law, porque desde hace dos días que ni la cabeza ni el cuerpo le responden muy bien. Entonces decide ver una película, y aunque Jude Law es un tipo tan solo como él, quiere serlo porque el guión, a Jude Law, le será favorable. El guión, los ángulos y lo planos…

Los ritos rutinarios y solitarios de Jude Law resultan poéticos. Los suyos en cambio, con el transcurrir de los días de encierro, han empezado a convertirse en certezas. Una taza con restos de café en el fondo del lavaplatos, una cuchara abandonada a su lado. Un vaso. Una servilleta arrugada. Un mantel doblado en muchas partes en la esquina de la mesa. Todo en su única unidad, Todo en singular. Lo único plural son las hojas del libro que corrige, los lápices… las migas de pan, que ocupan el resto de la superficie de la mesa.

De pronto, se da cuenta que no sabe si es miércoles o jueves. Se da cuenta que tampoco le importa. Se da cuenta que otra vez es la madrugada. Se da cuenta que está cansado… se da cuenta que nunca será Jude Law.



17 comentarios:

Nico dijo...

Lástima que se haya dado cuenta que nunca podrá ser Jude Law, quizás si hubiera sido una película, se hubiera dado la forma en que pudiera serlo y así acabar con los ritos, pero las películas no son como la vida, ni siquiera aquellas que se jactan de serlo... Quizás, por eso me quedo más con los libros...

Me gustó, muy autobiográfica.

Te dejo un beso, Fantasma...

Que estés bien

Edurne dijo...

O tal vez es que la vida sí es ( a veces) como las películas... aunque uno no sea Jude Law, o una no sea Nicole Kidman descubriendo nuevas tierras, sino descubriendo nuestras rutinas, nuestras miguitas de pan desparramadas alrededor de la mesa, de nuestras mañanas, de nuestras noches...

Escenas con fundido en negro y barrido de sueños, con explosión de realidad de lo más real, y nos damos cuenta de éso, de que no somos ellos ni ellas, de que somos nosotros mismos, los de siempre: las almas, los corozanes "ocupas" de nuestro cuerpo-envase...

Menos mal que no somos Jude Law!

Besabrazos enormes y Feliz Año lleno de miguitas literarias!

ÁlvaroHerrera dijo...

q pavo fabián, podría perfectamente haber seguido hasta q algún azar hiciera estrellarse el avión personal de jude law justo en la acera del frente de la casa del personaje... total es un relato no? uno puede hacer lo que quiera y sin necesidad de ser jude law habría acabado por completo con la rutinaria vida de un corrector de libros...

oye, si estás muy aburrido escríbeme un mail y de repente te voy a ver un día temprano :D chau

Nacho Hevia dijo...

qué difícil es permitirnos es ser nosotros mismos... bastante hacemos con tolerarse a sí mismo

Castigadora dijo...

Siempre hay un momento en que queremos ser otra persona, alguien de quien poder presumir, los actores de cine, siempre son estrellas que tienen brillo propio a nuestros ojos. A quien no le gusta brillar al menos una vez?

besos

Terapia de piso dijo...

La rutina es un fastidio, pero a veces cuánto es necesaria. Cuánto. Porque de vez en cuando quieres que pase la vida sin que nada trascendental ocurra y darte cuenta que esa vida también la necesitas y adicto te puedes volver a ella.

Extrañaba los escritos de este blog

Un abrazo

José Roberto Coppola

Ferran dijo...

Quién quiere ser Jude Law, pudiendo ser uno mismo y vivir su propia película?

Serà cuestión de hacerle un guión a la medida de cada uno.

Una abraçada.

Javier dijo...

Cuando te leo te imagino ahí, sencillamente ahí, ni más ni menos de lo que cuentas, yendo y viniendo, corrigiendo, tomando el café sin darte cuenta, olvidándo los días. Y me resulta fácil verte porque lo relatas con mucha simpleza y entendimiento, y me resulta fácil entenderte porque a mí me sucede lo mismo,

Un abrazo,

FER dijo...

Eps, yo también quiero ser Jude Law. En esa película, con su café y su Norah Jones rondándole, o en cualquier otra.

Un abrazo

Diego dijo...

Pensemos que Jude Law o cualquier actor podría desear salir de la película para que le pase algo real. Este personaje vive en la realidad y desea una ficción. Quizá Jude Law viva constantes ficciones y extrañe la realidad. Creo que es más terrible lo segundo. Buen texto. Como siempre, un gusto leerte. Un abrazo.

Bitter dijo...

Cuando vamos a estar contentos cono nosotros mismos, tal parece que nenc o casi nunca....¿porque suelo leerte en estos textos tan tristes y melancólicos???
un abrazo

Alter ego dijo...

¿Qué?

Danelí dijo...

Amigo Tristancio
¿hablaremos alguna otra vez?
Llevaba tiempo sin leerte, sabes, me he dado cuenta que me gusta ese tono nefasto y hasta resignado de tus relatos, es decir, de las historias, aunque la narración no precisamente lo sea, muy por el contrario es certera, precisa e invita a adentrarse a lo más profundo de cada personaje.
Un abrazo!

Santiago Paz dijo...

Hay una frase que yo ocupo siempre cuando empiezo a escuchar a gente que desea cosas imposibles: "uno quiere tantas cosas en esta vida...".

Aunque, la mejor es: "nadie está obligado a lo imposible". Mejor que esa frase para resumir todo, no hay.


Un abrazo, profe.


Santiago

Nacho Hevia dijo...

vale, jejeje
hoy he visto la peli del gran Won Kar Wai
ahora lo entiendo todo
(aunque este comentario no anula el anterior)
un grandísimo abrazo

Bolero dijo...

Pues hay q despertalo de esa letanía, y tal vez no será Jude, pero puede asomar el morro y vivir q no es poco
muakkkkkkkkkkkkk

Manuel dijo...

Qué curioso. Jude Law interpretó en esa película de Wong Kar-Wai "My Blueberry Nights" a un hombre común, que consume su vida atendiendo un café, guardando el pastel de arándanos para una clienta tan solitaria como él... Y aquí en tu relato encontramos a un hombre que se deshoja para ser como él... Me recordó esa película ácida y dulce a la vez.