16 de enero de 2009

Discurso

Si em dius adéu…

¿Recuerdas? Aquella vez, en tu ciudad, que por un tiempo también fue mía, llovía como si nunca hubiese dejado de llover. Hoy, sin embargo, el día es “limpio y claro”, al menos acá lo es. Deseo, de todo corazón, que esta claridad sea el mejor de los augurios para toda la nueva vida que comienza a vivirse en ti.

Dejó un momento el lápiz en el aire y pensó. Si hubiese podido ir ¿habría ido? Quizá sí, se dijo, y siguió escribiendo.

Hay personas que están hechas para rescatar la parte de felicidad que les toca. Hay quienes luchan por ella… hay quienes se la merecen. Hay quienes lo consiguen. Porque sí, porque ven siempre el lado amable de la vida. Tú eres de esas personas, y estás en el lugar que te corresponde… en la parte, y de parte, de la alegría.

Que tinguis sort…

Los miles de kilómetros que los separaban, océano de por medio, eran razón suficiente para justificar su ausencia. Vaya, la excusa perfecta.

Qué más puedo decir. Alguna vez, tú y yo, decidimos emprender un viaje. Creo habértelo dicho, cuando era el tiempo de decir, que tú portabas una maleta colmada de ilusiones, y que yo, en cambio, llevaba en mi equipaje una carga de desasosiego y desperdicio. Una tristeza ancestral, una herencia no deseada, que tú no tenías por qué ayudarme a cargar. Aún así, lo hiciste, y créeme si te digo que en más de una estación fui feliz… malgrat la boira.

Que tinguis sort…

Se detuvo a leer lo que llevaba escrito. Tachó palabras, cambió adjetivos, trasladó una frase… repitió un verso. Lo leyó en voz alta…

Que tinguis sort…

Qué más puedo decir. El corazón no razona y vuelve a querer… siempre, como si fuera la primera vez. ¡Salud por eso! Alzo una copa por tu corazón, por su osadía. Y por ti, por hacer del corazón tu guía.

No le gustó la rima de las últimas frases, pero no encontró la palabra para reemplazar “guía”. Y lo dejó así, tampoco se trataba de un texto literario. Era sólo una especie de discurso, que, por cierto, él no leería. Lo que importaba era que sonara verdadero y, ojalá, no triste, porque de verdad se alegraba por ella. Y si estaba triste no era por eso, por el motivo de su carta, sino porque era su costumbre.

I que trobis el que t’mancat amb mi

Cuánto sentido le hizo este verso y deseó con fuerza que así fuera…

No fue casualidad esta canción. Ahora que escribo este verso (en cursiva), me doy cuenta de ello. Fue un presagio, otro más, y puedo dar fe, después de tantos años, malgrat tot, que fue de los buenos. Porque mañana te casas; porque has encontrado un nuevo compañero de viaje; porque ya no estás sola… porque ya no estarás más sola…

Eso era todo lo que tenía que decir. Dobló la hoja lentamente, y la metió en el sobre como si de un ritual se tratara. Cuando ya lo iba a cerrar, volvió a sacar la hoja, la desdobló, lentamente, y escribió, entre paréntesis, la última frase.

(Desde mi estación de viajero inmóvil, mi abrazo para ti, para ambos).
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9 comentarios:

Tristancio dijo...

Los versos que aparecen corresponden a una canción de Lluis Llach (los catalanes ya se habrán dado cuenta). Coloco la letra completa en catalán, y luego una traducción bastante literal, en castellano.

"Que tinguem sort"

Si em dius adéu,
vull que el dia sigui net i clar,
que cap ocell
trenqui l'harmonia del seu cant.

Que tinguis sort
i que trobis el que t'ha mancat
en mi.

Si em dius "et vull",
que el sol faci el dia molt més llarg,
i així, robar
temps al temps d'un rellotge aturat.

Que tinguem sort,
que trobem tot el que ens va mancar
ahir.

I així pren tot el fruit que et pugui donar
el camí que, a poc a poc, escrius per a demà.
Què demà mancarà el fruit de cada pas;
per això, malgrat la boira, cal caminar.

Si véns amb mi,
no demanis un camí planer,
ni estels d'argent,
ni un demà ple de promeses, sols
un poc de sort,
i que la vida ens doni un camí
ben llarg.


"Que tengamos suerte"

Si me dices adiós
quiero que el día sea limpio y claro,
que ningún pájaro
rompa la armonía de su canto.

Que tengamos suerte
y que encuentremos
lo que nos faltó ayer.

Si me dices "te quiero",
quiero que el dia mucho
mucho más largo,
y así, robar
tiempo al tiempo de un reloj
ya parado.

Que tengas suerte,
que encuentres
todo lo que te faltó conmigo.

Y así, toma todo el fruto que te pueda dar
el camino que, poco a poco, escribes para mañana.
Que mañana faltará el fruto a cada paso;
por eso, a pesar de la niebla, es necesario caminar.

Si vienes conmigo
no pidas un camino llano
ni estrellas de plata
ni un mañana lleno de promesas,
solamente un poco de suerte,
y que la vida nos dé un camino
bien largo.

Nacho Hevia dijo...

què gran Lluís Llach...

i què gran tú, ple de sinceritat i de humilitat... què gran tú per esser un viatger d'endins cap a fora, viatger inmòbil, però el que més vola, tú que t'envoles en cadascuna de les teves paraules...

gràcies per aquesta bellesa, que ha sigut un regal com fa temps que no rebria

sort per a ella, per a ambdós i sobre tot, per a tu...

Ferran dijo...

Es preciosa esta canción; lo es como tantas otras del cantautor catalán.
Malgrat la boira, cal caminar. Todo un canto al optimismo, al ánimo!

Y por cierto, una curiosidad: anoche me fui a dormir viendo un programa sobre vinos, en tv. El invitado era Llach, que es propietario de un celler (una bodega); hoy me despierto, visito tu casa y me encuentro, de nuevo, a Llach :-)

Una abraçada des de terres catalanes.

Terapia de piso dijo...

Me golpearon duro varias frases:

"Hay personas que están hechas para rescatar la parte de felicidad que les toca"

Qué gran verdad.

Igual cuando dices que estaba triste porque era su costumbre.

La frase entre paréntesis es arrebatadora:
(Desde mi estación de viajero inmovil, un abrazo para ti, para ambos).

Un abrazo

José Roberto Coppola

FER dijo...

Pues mira que prefiero a Lluís Llach por ti que por él mismo...

Un abrazo

Bitter dijo...

absolutamente descocnocido para mi, ya estoy descvubriendo más...¿ves que no escuchas sólo en español????
besos

Edurne dijo...

Yo quería apuntar que los otros que no somos catalanes, también nos habíamos dado cuenta de que era Llach, el grande...
Gràcies por el regalito!
Y me voy para arriba, que ahora parece que te ha entrado una "fiebre" publicadora...! Jejejeje!
Besitos y un fortísimo abrazo!

Joana dijo...

Estaba paseando por aquí y me he encontrado con esta maravilla.
Me anoto el nombre: Tristancio.
Alguien más a quien vale la pena dedicar el tiempo.

Manuel dijo...

Te imagino a ti, con maleta en mano, protagonizando esta historia de gritos y silencios por los momentos de vértice, de bifucación.