13 de mayo de 2013

Variantes para un regreso a casa


A veces, regreso a casa tan cansado,  sin fuerzas, siquiera, para una caricia. Entonces me alegro (tal vez “alegro” no sea la palabra) de no tener hijos… y de vivir solo. Otras veces, el mismo cansancio…  de otros regresos, a la misma casa, me hace extrañar a mamá.

4 comentarios:

Ferran dijo...

No sé hasta qué punto tiene mi comentario con el espíritu de tu escrito, el caso es que, cansado o no, celebro (casi) siempre no tener hijos. ¡Vivan los sobrinos! ;)

Una abraçada des de Berlín, Tristancio!

Edurne dijo...

Yo cansada, siempre, agotada, exhausta...
Sin hijos. Pero sí que extraño no tenerlos!
La vida es la que es, y todo tiene sus ventajas y sus desventajas.
El agotamiento... ayyyy!
Y extrañar a nuestros seres más queridos!

Besotes!
;)

Beauséant dijo...

ahora ya no vivo solo, por suerte, sin hijos, pero lo cierto es que cuando aparezco por casa necesito unos minutos sin nadie, sentarme en el sofá o tumbarme en la cama y estar diez, quince minutos, sin hacer nada..

Son de esas cosas complicadas de explicar cuando vives con alguien :)

Valentina valenzuela dijo...

Me emociono tanto cuando veo que tienes un nuevo texto.Alpes se volvió mas rutinario sin ti...!
Te adoro , te admiro y por sobre todo te extraño .
Un abrazo!!