Tanto ruido y al final...
(P.Guerra; J.Sabina)
(P.Guerra; J.Sabina)
A veces, cuando el sueño está a punto de cerrarme los ojos, escucho el ruido del mar. Entonces, un sobresalto me despierta y descubro, con tristeza, que es el ruido de los autos en alguna avenida próxima a mi cama.
Vuelvo, en ese diminuto instante, al mapa de mi niñez, en un pueblo tan lejano como el ruido del mar que ya no existe.