La Compañera del Superhéroe
Para mi Amigo-Hermano...
Sobre la baranda del balcón, el Pequeño intentaba mantener el equilibrio, mientras una toalla amarrada a su cuello flameaba al viento como capa de superhéroe. Su intención era volar muy lejos. Pensaba que si volaba hasta donde sus ojos ya no podían ver -y debían, por fuerza, imaginar insospechados paisajes- encontraría allí, muchos amigos y personas cariñosas como su Abuela. Ella era la única que lo comprendía.
Fue precisamente su Abuela la que lo vio cuando se aprestaba a saltar, y gritando alarmada corrió, con pasos torpes y cansados, para intentar detenerlo. Pero sólo alcanzó a estirar instintivamente los brazos para cogerlo. Quizá fue la buena fortuna la que hizo que el niño cayera sobre la Abuela, la cual, aunque quedó mal herida, lo ayudó a amortiguar el golpe.
Mientras la ambulancia cruzaba, rauda y bulliciosa, la ciudad rumbo al hospital, el Pequeño, en un delirio semiinconsciente, repetía una y otra vez: “¿Me acompañarás, Abuela, me acompañarás?”. Y la Abuela, desde sus huesos rotos y aturdidos, respondía afirmativamente con una sonrisa.
Sin embargo, la caída había sido fea, bien fea. La Abuela consiguió salvarlo de la muerte, no así de las múltiples fracturas, que lo mantuvieron por largos nueve meses hospitalizado. Extraña y milagrosamente, la Abuela se recuperó pronto, y pudo ir a acompañarlo para hacer más gratos y amables sus tediosos días de enfermo. Y fue una suerte que eso ocurriera, pues Abuela y Nieto no se tenían más que el uno al otro como única familia. Ellos dos y una Vecina…
-A veces, más vale así- decía la Abuela- mejor un buen vecino que una mala familia.
Durante todo el tiempo que el Pequeño estuvo en el hospital, la Vecina, al igual que la Abuela, no dejó nunca de ir a verlo. Cuando llegó el día en que el Pequeño debía volver a casa, la Abuela lo despertó para darle la noticia.
-Hoy se cumplen nueve meses desde que llegaste al hospital, y ya es hora de regresar.- Luego, repitió en su oído, como si fuera un mensaje que descifrar, la frase “nueve meses”…
Aquel día, llamaron a la Vecina para que fuera a buscarlo, pero el Pequeño insistía que no era necesario, decía que se iría con la Abuela. Cuando llegó la Vecina, el médico le preguntó si el chico tenía alguna abuela. Ella puso cara de sorprendida, pero no dijo nada.
-Él siempre está hablando de una abuela- dijo el Médico- e incluso, en sus fantasías de niño, dice que ella viene cada día a verlo.
La Vecina permaneció en silencio. Después de un rato, con voz temblorosa, y sin recuperarse aún del desconcierto, contó el final de la historia.
-Sí, el Pequeño tiene una Abuela- dijo -aunque ella esté muerta hace más de dos años…